Gestión de la Capacidad
Proceso
Planificación de la Capacidad
Plan de Capacidad
La elaboración del Plan de Capacidad es la tarea principal de la Gestión de Capacidad.
El Plan de Capacidad recoge:
- Toda la información relativa a la capacidad de la infraestructura TI.
- Las previsiones sobre necesidades futuras basadas en tendencias, previsiones de negocio y SLAs existentes.
- Los cambios necesarios para adaptar la capacidad TI a las novedades tecnológicas y las necesidades emergentes de usuarios y clientes.
El Plan de Capacidad debe incluir información sobre los costes de la capacidad actual y prevista. Esta información es indispensable para que la Gestión Financiera pueda elaborar los presupuestos y previsiones financieras de manera realista.
Aunque, en principio, el Plan de Capacidad puede tener una vigencia anual o bianual es importante que se monitorice su cumplimiento para adoptar medidas correctivas en cuanto se detecten desviaciones importantes del mismo.
Modelado y Benchmarking
Cuanto más compleja sea una infraestructura informática más difícil es prever las necesidades de capacidad futura. En esos casos, es imprescindible realizar modelos y simulaciones sobre posibles escenarios de desarrollo futuro que aseguren la correcta escalabilidad de las aplicaciones y hardware.
El nivel de detalle al que se lleve este modelado dependerá de varios factores:
- Costes asociados al incremento de la capacidad.
- Costes inherentes al proceso mismo de modelado y simulación.
- Alcance de los incrementos de capacidad previstos.
- La "criticalidad" de los sistemas implicados.
Sopesando los anteriores factores podemos optar por:
- Un simple análisis de tendencias que permita evaluar la carga de proceso esperada en la infraestructura informática y escalar consecuentemente su capacidad actual.
- Realizar modelos y simulaciones sobre diferentes escenarios para llevar a cabo previsiones de carga y repuesta de la infraestructura informática.
- Realizar benchmarks (pruebas de rendimiento comparativas) con prototipos reales para asegurar la capacidad y el rendimiento de la futura infraestructura.