La continuidad de los servicios TI puede conseguirse bien mediante medidas preventivas, que eviten la interrupción de los servicios, o medidas reactivas, que recuperen unos niveles aceptables de servicio en el menor tiempo posible.
Es responsabilidad de la Gestión de la Continuidad del Servicio diseñar actividades de prevención y recuperación que ofrezcan las garantías necesarias a unos costes razonables.
Las medidas preventivas requieren un detallado análisis previo de riesgos y vulnerabilidades. Algunos de ellos serán de carácter general: incendios, desastres naturales, etcétera, mientras que otros tendrán un carácter estrictamente informático: fallo de sistemas de almacenamiento, ataques de hackers, virus informáticos, etcétera.
La adecuada prevención de los riesgos de carácter general dependen de una estrecha colaboración con la Gestión de la Continuidad del Negocio (BCM) y requieren medidas que implican a la infraestructura "física" de la organización.
La prevención de riesgos y vulnerabilidades "lógicas" o de hardware requieren especial atención de la ITSCM. En este aspecto es esencial la estrecha colaboración con la Gestión de la Seguridad.
Los sistemas de protección habituales son los de "Fortaleza" que ofrecen protección perimetral a la infraestructura TI. Aunque imprescindibles no se hallan exentos de sus propias dificultades pues aumentan la complejidad de la infraestructura TI y pueden ser a su vez fuente de nuevas vulnerabilidades.
Tarde o temprano, por muy eficientes que seamos en nuestras actividades de prevención, será necesario poner en marcha procedimientos de recuperación.
En líneas generales existen tres opciones de recuperación del servicio:
Por supuesto, existe otra alternativa que consiste en hacer "poco o nada" y esperar que las aguas vuelvan naturalmente a su cauce: una alternativa poco recomendable para alguien que esté hojeando este curso sobre ITIL y del que suponemos que los servicios TI jugarán un papel importante en su organización :-)