Una vez determinado el alcance de la ITSCM, analizados los riesgos y vulnerabilidades y definidas unas estrategias de prevención y recuperación es necesario asignar y organizar los recursos necesarios. Con ese objetivo la Gestión de la Continuidad del Servicio debe elaborar una serie de documentos entre los que se incluyen:
Cuyo objetivo principal es el de evitar o minimizar el impacto de un desastre en la infraestructura TI.
Entre las medidas habituales se encuentran:
Las crisis suelen provocar "reacciones de pánico" que pueden ser contraproducentes y a veces incluso más dañinas que las provocadas por el incidente que las causó. Por ello es imprescindible que en caso de situación de emergencia estén claramente determinadas las responsabilidades y funciones del personal así como los protocolos de acción correspondientes.
En principio los planes de gestión de emergencias deben tomar en cuenta aspectos tales como:
Cuando la interrupción del servicio es inevitable, llega el momento de poner en marcha los procedimientos de recuperación.
El plan de recuperación debe incluir todo lo necesario para:
Los procedimientos de recuperación pueden depender de la importancia de la contingencia y de la opción de recuperación asociada ("cold o hot stand-by"), pero en general involucran:
Cuando se pone en marcha un plan de recuperación no hay espacio para la improvisación, cualquier decisión puede tener graves consecuencias tanto en la percepción que de nosotros tengan nuestros clientes como en los costes asociados al proceso.
Aunque pueda resultar paradójico, un "desastre" puede ser una buena oportunidad para demostrar a nuestros clientes la solidez de nuestra organización TI y por tanto, incrementar la confianza que tiene depositada en nosotros. Ya conocen el dicho: "No hay mal que por bien no venga".