Una vez generada la notificación, ésta llega a su destinatario, que puede ser un agente que trabaje sobre el sistema o bien una herramienta de gestión diseñada específicamente para recibir los datos relacionados con el evento e interpretarlos.
El filtrado consiste en decidir si el suceso merece una consideración en profundidad por parte de otra unidad de gestión o si por el contrario, una vez leído puede ser ignorado. Por ejemplo, cuando se trata de un grupo de notificaciones relacionadas que se emiten de forma seriada, es habitual optar por transmitir sólo la primera.
En otros CIs, en cambio, todos los eventos son significativos y se trasladan directamente a un sistema de correlación automatizado, incluso aunque la notificación esté duplicada.