Puesta en marcha
Monitorización y control
La monitorización consiste en la observación atenta de una determinada situación con el fin de detectar cambios a lo largo del tiempo. En el contexto de la fase de Operación del servicio, la monitorización implica:
- Monitorizar los CIs y actividades clave.
- Asegurarse de que se cumplen las condiciones establecidas y, en caso contrario, advertir al grupo adecuado.
- Asegurar que el rendimiento y utilización de los componentes, sistemas, etc. están dentro de un rango previsto.
- Detectar niveles anormales de actividad en la infraestructura.
- Detectar cambios no autorizados.
- Asegurar el cumplimiento de las políticas de la empresa.
- Rastrear las salidas al negocio y garantizar que casan con los requisitos de calidad y rendimiento acordados.
- Rastrear cualquier información empleada para medir los KPIs.
El modelo más extendido para definir el control es el Ciclo de Monitorización-Control. Este ciclo puede ser de dos tipos:
- Ciclo Abierto: se programan actividades específicas sin tener en cuenta las condiciones del entorno. Un backup periódico, que se lanza con independencia de las circunstancias, es un buen ejemplo de control de ciclo abierto.
- Ciclo Cerrado: se monitoriza un entorno con el fin de responder sólo a los cambios que se produzcan. Un ejemplo de esto sería un balance de carga de una red, en el que se ejercen tareas de control sólo si la monitorización indica que se está sobrepasando el tráfico normal.
La monitorización tiene dos niveles de actuación:
- Monitorización y control interno, cuando desde un equipo o departamento se controlan los elementos y actividades de esa misma unidad.
- Monitorización y control exernos, cuando un equipo o departamento realiza el control de elementos y actividades que dependen de otros grupos, procesos o funciones.
Podemos distinguir distintos tipos de monitorización según tres factores:
- Monitorización activa vs. pasiva. La monitorización activa consiste en hacer una comprobación directa del estado de un sistema o dispositivo. La pasiva, en cambio, genera y transmite eventos a un agente de monitorización de forma automática. La pasiva es más frecuente, reservándose la activa para la diagnosis.
- Monitorización reactiva vs. preactiva. La primera está diseñada para ejecutar acciones al producirse cierto tipo de eventos o fallos. La monitorización proactiva, por otro lado, se utiliza para detectar los patrones de eventos que predicen el fallo de un dispositivo.
- Medición continuada vs. basada en excepciones. La medición continua enfoca la monitorización como un registro del rendimiento en tiempo real, mientras que la medición basada en excepciones se limita a notificar las interrupciones.