Es evidente que, a la hora de tomar cualquier decisión relacionada con la incorporación de un nuevo servicio o de un cambio en uno ya existente, es preciso valorar los pros y contras, así como la relación coste-beneficio que aportará una vez esté en marcha.
Aunque la decisión última recae en otros procesos, es la Evaluación la encargada de recoger y analizar toda la información disponible sobre el cambio o nuevo servicio y elaborar los informes necesarios para tomar estas decisiones.
Sin embargo, a pesar de ser ésta su función principal, la Evaluación no debe concebirse como una actividad puntual, sino como un proceso iterativo. Los informes preliminares de rendimiento del servicio son útiles a la hora de planificar la transición, pero han de ser contrastados con informes posteriores una vez que éstos han sido implantados.
La Evaluación está estrechamente relacionada, por lo tanto, con otros procesos del Ciclo de Vida, ya que de ellos recibe los inputs necesarios para elaborar sus informes:
La Evaluación, por su parte, toma los datos proporcionados por estos procesos y genera una serie de informes de evaluación que servirán para que:
Las interacciones y funcionalidades de la Evaluación se resumen sucintamente en el siguiente interactivo: