Una vez ya se ha implantado el cambio, desde la fase de Operación se envían a la Evaluación los informes del rendimiento real que está registrando el servicio. De nuevo, se analizarán los riesgos comparando estos datos con los requisitos del cliente, el rendimiento esperado y el modelo de rendimiento.
Si todo marcha según lo esperado, se genera un informe de evaluación final y se da por concluido el proceso de Evaluación.
Si, en cambio, se determina que el cambio está comportando riesgos inaceptables, se están incumpliendo los criterios de aceptación o el rendimiento no alcanza las expectativas iniciales, es responsabilidad de la Evaluación alertar a la Gestión de Cambios y hacerle llegar un Informe Intermedio de Valoración en los términos descritos en el apartado anterior.
Este desenlace también cierra el proceso de Evaluación, ya que si la Gestión de Cambios desea corregir la situación, se generará una nueva RFCs conforme a los planes de retirada.