Planificación y Soporte a la Transición
Introducción y objetivos
El principal cometido de este proceso consiste, como ya hemos esbozado, en coordinar y planificar los recursos necesarios para desplegar una nueva versión del servicio en el tiempo, coste y calidad requeridos en las especificaciones.
Para ello debe asegurarse de que todas las partes implicadas adoptan una metodología de trabajo común, proporcionando un plan de transición capaz de alinear el cambio con las necesidades del cliente.
Una correcta Planificación de la Transición trae consigo importantes ventajas que aportan valor al negocio:
- Incrementa la capacidad de la organización para manejar de forma simultánea un gran volumen de cambios y versiones.
- El servicio prestado está mejor alineado con los requisitos del cliente y los proveedores, e incluso con la propia estrategia interna de la organización.
- Al existir un cronograma general del que todos los procesos tienen conocimiento, se minimizan los tiempos muertos y por tanto los retrasos.
Entre las dificultades que pueden obstaculizar la Planificación de la Transición encontramos:
- La relación entre los recursos disponibles para prestar el servicio y la calidad exigida en los requisitos está desequilibrada, ocasionando el incumplimiento de plazos o de acuerdos con el cliente.
- La información sobre los elementos de configuración relacionados con el cambio no está actualizada.
- La valoración de la RFC en cuanto a su impacto y los recursos que precisará es incompleta o errónea.
- Los SACs no están alineados con los requisitos de diseño.
- Los elementos de configuración que intervienen en el cambio no están preparados llegado el momento, ocasionando retrasos en la planificación.
- Se monitoriza cada uno de los pasos de la transición, pero a menos que el cliente lo reclame no se hace una reflexión final sobre el rendimiento, la adecuación a los requisitos planteados inicialmente, etc.