Por último, se procede a la limpieza del entorno de pruebas, revirtiendo los cambios incorporados durante los test (instalación de aplicaciones, importación de datos, etc.) hasta la situación inicial.
En esta última etapa, el equipo encargado de las pruebas revisa el planteamiento de las mismas y verifica si la planificación se cumplió conforme a los recursos, SACs y plazos acordados. Así, se detectan aspectos mejorables para perfeccionar el proceso.